Bienestar romano en plena naturaleza.
Abrir mapa Alange (Badajoz), España
Alange es una localidad de la provincia de Badajoz, a unos 20 km de Mérida y 85 km de Badajoz. Su paisaje está marcado por el embalse que lleva su nombre, aunque su atractivo va mucho más allá del entorno natural, gracias a la riqueza histórica que conserva.
El pueblo se asienta en un terreno irregular, en las laderas de la sierra de Peñas Blancas, lo que hace que sus calles tengan pendientes pronunciadas. La zona estuvo habitada desde tiempos prehistóricos, aunque parte de esos restos quedaron bajo las aguas del pantano; algunos hallazgos pueden verse hoy en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.
El castillo, situado en el cerro que le da nombre, es una fortaleza estratégica construida por los musulmanes en el siglo IX, en torno al año 850, aunque podría tener un origen anterior. Su relevancia se debía a su posición privilegiada para vigilar el paso de la Vía de la Plata y controlar los movimientos militares relacionados con Mérida, ciudad donde eran frecuentes las revueltas contra Córdoba durante el periodo andalusí.
A lo largo del tiempo, la fortaleza cambió varias veces de manos entre cristianos y musulmanes, atravesando diferentes etapas de conflicto. En 1243 pasó a formar parte de la Orden de Santiago por orden de Fernando III, estableciéndose allí una encomienda.
En 1550, debido a su deterioro y a la ausencia de enfrentamientos bélicos, se decidió abandonarlo definitivamente y sustituirlo por la Casa de la Encomienda.
El acceso al castillo se realizaba a través de dos puertas, siendo la segunda conocida como Puerta del Sol. De todos sus elementos, el más destacado que se conserva es la Torre del Homenaje, construida en ladrillo y mampostería, desde la que se disfrutan amplias y espectaculares vistas del entorno.
Las termas son el monumento más emblemático de Alange. Aunque su origen podría ser anterior, se tiene constancia de su existencia en época romana, ya en tiempos de Trajano y Adriano (siglo III). Se trata de unas termas medicinales que aprovechaban las propiedades terapéuticas de sus aguas y están situadas en la zona más baja del municipio, junto al Cerro de la Mesilla.
En la década de 1930 fueron declaradas Monumento Nacional por el gobierno español y, en 1993, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El edificio romano presenta planta rectangular y alberga dos salas circulares idénticas, una destinada a hombres y otra a mujeres. Se accede a ellas mediante una escalera de piedra en pendiente. En el centro de cada cámara se encuentra una piscina circular, y ambas estancias están cubiertas por bóvedas semiesféricas con una abertura superior que permite la entrada de luz natural.
Tras varios siglos de abandono después del periodo romano, y sin pruebas claras de uso durante la etapa musulmana, el complejo volvió a destinarse a uso público a finales del siglo XVIII.
Sin embargo, fue a comienzos del siglo XIX cuando se llevaron a cabo importantes reformas y se levantó el edificio actual del balneario. Por ello, el conjunto combina elementos originales romanos con añadidos del siglo XIX (1820 y 1860), además de intervenciones posteriores.
La Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Alange fue construida en el siglo XVI, tal y como recogen los documentos de los Visitadores de la Orden de Santiago, que dejaron constancia detallada del proceso de edificación en la Encomienda de Alange.
El templo responde principalmente al estilo gótico, aunque incorpora notables influencias mudéjares. Fue levantado con mampostería, utilizando abundante ladrillo en distintas partes del edificio. El interior fue restaurado en el año 2008.
En sus orígenes contaba con tres accesos, aunque actualmente solo se conservan dos en uso. La Puerta del Perdón, situada a los pies de la torre, presenta un arco abocinado de medio punto rebajado, cuya última arquivolta forma un arco conopial. Por su parte, la Puerta de la Epístola se abre hacia la Plaza de España y refleja igualmente la combinación de gótico y mudéjar.
La torre, ubicada a los pies del templo y de planta cuadrada, está construida íntegramente en ladrillo y argamasa de cal, con detalles decorativos en azulejos. Se organiza en cinco cuerpos, siendo el último el destinado al campanario.
En el interior destacan las bóvedas de aristas decoradas con medallones que representan símbolos bíblicos, la capilla del siglo XVI de Doña Isabel de Cárdenas con su retablo de madera policromada y el altar mayor, de estilo barroco.