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Castillo de Arribalavilla

Guardianes de la historia y del paisaje.

Abrir mapa Zalamea de la Serena (Badajoz), España

El castillo actual presenta una planta cuadrangular regular y de tamaño moderado, con torres situadas en cada uno de sus ángulos. Se encuentra en una zona accesible, poco elevada y cercana al núcleo de población, características propias de las fortificaciones construidas en el siglo XV.

Es probable que en su construcción se reutilizaran algunos elementos de una fortaleza anterior, como parte de la antigua muralla que en el siglo XVI aún se mencionaba como barbacana, aunque ya se encontraba deteriorada. Aun así, en ese momento todavía conservaba algunos torreones o cubos defensivos.

En la actualidad se mantienen las cuatro torres angulares, aunque se ha perdido el lienzo del lado occidental. Junto a este sector, a finales del siglo XV, el maestre Juan de Zúñiga mandó construir su palacio. A pesar de estas transformaciones, las torres conservan en gran medida su aspecto y solidez originales, e incluso se han podido identificar sus nombres gracias a documentos del siglo XVI.

La más destacada es la Torre del Homenaje, la única de forma prismática. Cuenta con un interesante sistema defensivo, ya que su puerta de acceso se encuentra situada varios metros por encima del nivel del adarve. También resulta notable la llamada Torre Oscura, ubicada en el ángulo suroccidental, que dispone de un estrecho pasadizo interior que debía recorrerse para acceder a los distintos niveles o para desplazarse de un adarve a otro.

Como era habitual en este tipo de fortificaciones, el castillo contaba con diferentes dependencias adosadas a los cuatro lados del recinto, organizadas alrededor de un patio central de planta cuadrada. Actualmente solo se conserva uno de los muros principales que formaban una de estas crujías, aunque la documentación histórica permite conocer cómo se distribuían originalmente estos espacios, destinados a usos domésticos y residenciales.

En el centro del patio aún se puede visitar el aljibe, aunque ha sufrido numerosas modificaciones y ha perdido su función original. Se sabe que fue construido a mediados del siglo XVI, durante una etapa en la que se llevaron a cabo importantes obras de restauración y mejora en el castillo. Sin embargo, poco tiempo después comenzó el proceso de abandono de la fortaleza.

Más tarde, en 1826, el interior del castillo fue utilizado como cementerio municipal. Los restos que albergaba fueron trasladados en 1976, aunque todavía se conservan algunas lápidas de aquella época en su interior.