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Circo Romano

El circo que desafió al tiempo.

Abrir mapa Mérida (Badajoz), España

El circo de Mérida es uno de los mejor conservados y, a la vez, más imponentes del Imperio Romano. Sus dimensiones son impresionantes: 403 metros de largo por 96,5 metros de ancho, con capacidad para albergar hasta 30.000 espectadores.

Construido durante la dinastía Julio-Claudia, sufrió varias ampliaciones y restauraciones, la última de las cuales data del siglo IV d.C., lo que demuestra que los espectáculos seguían atrayendo a multitudes incluso en épocas tardías.

Se levantó fuera de las murallas de la ciudad, junto a la calzada que conectaba con Toledo y Córdoba, aprovechando la suave pendiente del cerro de San Albín y formando un valle artificial que estaba drenado mediante canales (atarjeas) para evitar inundaciones.

El circo tiene planta rectangular, con el extremo sudoriental terminado en semicírculo, donde se encontraba la porta pompae, por la que salían los aurigas vencedores. El extremo noroccidental, rectilíneo con ángulos redondeados, albergaba las carceres, las jaulas de salida de los carros.

Los laterales longitudinales estaban ocupados por las gradas, organizadas de forma similar a las del teatro, separadas de la arena por un podio. En uno de los ejes se situaba la tribuna del patrocinador del espectáculo, mientras que en el lado opuesto se encontraba la tribuna de los jueces.

En el centro de la arena se extendía un muro elevado, la spina, que servía como eje longitudinal y estaba decorada con obeliscos y estatuas colosales, cuyos grandes huecos aún pueden apreciarse hoy en día, recordando el esplendor de los espectáculos que allí se celebraban.