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Dolmen de Valdecaballeros

Donde la historia milenaria descansa frente al Guadiana.

Abrir mapa Valdecaballeros (Badajoz), España

El dolmen de Valdecaballeros, también conocido como dolmen del Cerro de la Barca, está formado por una cámara funeraria circular de aproximadamente cuatro metros de diámetro y un largo corredor de acceso que alcanza los catorce metros de longitud y alrededor de 1,20 metros de anchura. Actualmente se conservan los ortostatos laterales tanto del pasillo como de la cámara, aunque ha desaparecido la cubierta original. La entrada fue orientada hacia el Este, siguiendo una disposición habitual en este tipo de construcciones prehistóricas.

Su edificación se sitúa entre el IV y el II milenio a.C., dentro de la tipología denominada tholos. Este tipo de monumento megalítico se caracteriza por contar con una cámara circular cubierta mediante una falsa bóveda —probablemente realizada con lajas de pizarra— y por estar todo el conjunto recubierto posteriormente con tierra y piedras, formando un túmulo artificial.

Este dolmen reposa junto al actual Embalse de García Sola, en un entorno natural de gran belleza, al final de una pista accesible desde la carretera que conecta Castilblanco y Valdecaballeros. Se ubica sobre un cerro conocido como “de la Barca”, a unos 408 metros de altitud, en la antigua confluencia de los ríos Guadiana y Guadalupejo, hoy transformada por las aguas del embalse.

Se trata de uno de los vestigios arqueológicos más antiguos documentados en el término municipal de Valdecaballeros. Aunque su presencia era conocida tradicionalmente por los habitantes de la zona, las investigaciones científicas han sido escasas, y las primeras referencias publicadas sobre este monumento datan de 2001.

Los restos hallados indican que su utilización pudo prolongarse hasta época prerromana. Este tipo de construcciones funerarias es especialmente abundante en Extremadura, sobre todo en el sector occidental, en estrecha relación con los conjuntos megalíticos del Alentejo portugués. Numerosas localidades extremeñas conservan destacados ejemplos, lo que demuestra la importancia y riqueza del fenómeno megalítico en la región.