Ulmus mionor
El Olmo de Granadilla es uno de los árboles más representativos del entorno histórico de la Villa de Granadilla, situada en la comarca de Tierras de Granadilla, al norte de la provincia de Cáceres. Este ejemplar, ubicado dentro del recinto amurallado de la antigua villa, destaca tanto por su valor natural como por su profundo simbolismo cultural.
Se trata de un olmo común (Ulmus minor) de gran porte, que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo y a las dificultades que han afectado a esta especie en toda Europa, como la grafiosis. Su tamaño es notable, con un tronco robusto y una copa amplia que ofrece sombra en uno de los espacios más evocadores del conjunto histórico. Aunque su edad exacta no está documentada con precisión, se considera centenario, lo que lo convierte en testigo directo de la vida de la antigua villa antes de su abandono en el siglo XX.
La Villa de Granadilla es un enclave singular: un pueblo amurallado medieval desalojado en los años 60 debido a la construcción del embalse de Gabriel y Galán. En este contexto, el olmo adquiere un significado especial, ya que permanece como uno de los pocos elementos vivos que conectan el pasado habitado de la villa con su presente como conjunto histórico recuperado.
Tradicionalmente, los olmos en las plazas de los pueblos españoles han sido puntos de encuentro social, lugares de reunión vecinal y escenarios de la vida cotidiana. El Olmo de Granadilla cumple precisamente ese papel simbólico: evoca la antigua vida comunitaria que tuvo lugar en sus alrededores, cuando la villa aún estaba habitada.
Este árbol está catalogado como Árbol Singular de Extremadura, reconocimiento que destaca su valor ecológico, histórico y paisajístico. Su presencia dentro de un entorno monumental, junto al castillo y las murallas, refuerza su carácter emblemático.