Cerca de Talarrubias, junto al embalse de García Sola (también conocido como Puerto Peña por el imponente roquedo que lo caracteriza), se encuentra el pequeño poblado de Puerto Peña, cuyo nombre evoca precisamente ese espectacular paisaje rocoso que domina la zona.
Este rincón extremeño es un auténtico paraíso natural para los amantes de la pesca deportiva, gracias a las aguas ricas en especies como lucio, black-bass, barbos y más.
En verano se convierte en un punto de recreo ideal, con playas de agua dulce tanto artificiales como naturales —destacando la conocida “La Gravera”—, zonas para el baño, deportes acuáticos, merenderos y áreas de picnic que invitan a disfrutar del entorno.
Pero Puerto Peña va mucho más allá del agua: sus escarpados relieves y el embalse acogen una biodiversidad excepcional. Es refugio de numerosas aves, como la gran colonia de buitres leonados, mochuelos, águilas, azores, cigüeñas negras y otras rapaces. nacido al amparo de la construcción y mantenimiento del embalse.